martes. 23.04.2024

Al paso, y no al asco

* Opinión - Qassim Umar Menéndez

* Es muy triste -y nada edificante socialmente- observar la actitud de algunos  políticos  que se aprovechan de su condición para atacar a una determinada religión  y a sus correligionarios. Sin embargo, el Islam se abre paso y es indiferente a tales acciones

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Pero: ¿Quién o qué da forma al Islam? ¿Cómo se adaptan los hábitos cotidianos y las actuaciones religiosas dentro del paradigma islámico? ¿Cuáles son los factores subyacentes que pueden ayudar a explicar la evidente diversidad del Islam? Aunque diversos académicos de todo el mundo han intentado proporcionar respuestas a éstas preguntas, las respuestas a menudo carecen de especificidad, razón por la cual pretendemos contribuir con una perspectiva adicional. Para ilustrar éste punto, por ejemplo, se explicó la diversidad islámica donde "las tradiciones religiosas y los individuos autónomos que eligen han creado una cultura religiosa dinámica en la que las opiniones y las prácticas religiosas oficiales se moldean en estrategias de acciones cotidianas". Aunque diversos estudios afirman que el dinamismo inherente y natural dentro de la religión, no proporciona explicaciones…Es una particularidad en cuanto al mecanismo detrás de su inauguración. Siguiendo en su razonamiento, los individuos creativos están adaptando activamente un modelo religioso para los múltiples contrastes verificables. Sin embargo, para abordar estas cuestiones de manera más apropiada, es imperativo situarlas en un contexto localizado y estrechamente definido.

Otra razón por la que es crucial buscar la comprensión a través de un enfoque de base que concentre su objetivo en las personas es la naturaleza fundamental de la religión como un sistema que va más allá del perímetro cognitivo. Además de la dimensión teológica y doctrinal, que de hecho está conceptualizada racionalmente, la religión en general y el Islam en particular tienen que ver principalmente con la moral, la decencia, la experiencia personal y comunitaria, la identidad y, especialmente, las prácticas de creación del significado. (El reverendo Dersen sostiene de manera más perspicaz, que la creencia está mucho más definida por las prácticas que por los credos teológicos. (2013: 40). Éste es un punto importante, porqué el simple examen del Islam como un sistema religioso dogmático con características inmutables y rituales rígidos se convierte en una categoría arbitraria, que es difícil de comprender por el alcance exterior. O como el señor Gellner afirmó acertadamente, que sería un "grave error retroceder desde lo que dicen los textos hasta lo que la gente corriente piensa y cree" (1999: 38).

En pocas palabras, la religión se compone esencialmente de personas, y para entender la religión hay que entender a las personas. El señor Shepard ofrece el siguiente comentario útil: "La religión y la cultura existen sólo en las personas que las practican y participan en ellas." Debido a que las personas se comprometen con distintos grados de convicción y coherencia y con diversas interpretaciones, existe una enorme diversidad a nivel personal. Casi podemos decir que hay tantos 'islams' como musulmanes (2014: 3) por eso no se puede generalizar todo y enmarcarlo en un principio único. Además, existe una realidad paradójica que fácilmente se pasa por alto y es que la legitimación moral y experiencial subjetiva a veces puede incluso anular las mismas normas teológicas.

Ser musulmán puede requerir ciertas prácticas islámicas, pero también puede ser suficiente con creer que uno pertenece a una comunidad tradicional sin mucha práctica. Traducir la doctrina normativa a la práctica es aún más complicado, cuando incluso las "prácticas islámicas" de tipo básico o vago se consideran islámicas, siempre que los propios practicantes crean que lo son. (2012: 229).

 

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