martes. 23.04.2024

Al paso, y no al asco

* Opinión - Qassim Umar Menéndez

* Es muy triste -y nada edificante socialmente- observar la actitud de algunos  políticos  que se aprovechan de su condición para atacar a una determinada religión  y a sus correligionarios. Sin embargo, el Islam se abre paso y es indiferente a tales acciones

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Todos sabemos de la existencia de las leyes y que en la CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA está AMPARADA la LIBERTAD DE CREENCIAS…Pero TAMBIÉN ACOGE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Es muy triste observar la actitud de algunos  políticos  que se aprovechan de su condición para atacar a una determinada religión  y a sus correligionarios.

La comprensión despierta el interés por buscar las vivas voces de la verdad. Para eso hay que ir más allá de los textos coránicos e investigar con más detalle sobre lo que realmente dicen dichos textos para los musulmanes.

Ni el Islam ni la noción de la religión existen como una forma fija y autónoma para que se puedan referir en un contenido que pueda reducirse solamente a ciertas características universales e inmutables. La religión se convierte en una categoría arbitraria, (que como en una entidad unificada y limitada), la forma no tiene una existencia necesaria.

Una manera más matizada y útil de avanzar es ver al Islam como una religión vivida y practicada por individuos en localidades específicas, y es entendida mejor al estudiar sus prácticas y cómo éstas informan con las experiencias y significados de la vida cotidiana musulmana.

"Ésta hermenéutica requiere de un enfoque empírico que persiga estratégicamente (tanto una interpretación doctrinal a la luz de la aplicación específica de las normas religiosas) como una comprensión integral de las experiencias y perspectivas de los propios creyentes, ya que "el Islam se ve mejor como un conjunto de recursos interpretativos". (Bowen 2012:

"Porqué, sea lo que sea el Islam, lo más cerca que podemos llegar a lo que "él" es o no es, es a través de sus formas, prácticas, creencias, tradiciones, valores, prejuicios, gustos y formas de poder concretos que emanan del ser humano, de los seres que profesan y dicen ser musulmanes o profesan pertenecer a una comunidad que se autodenomina musulmana." Pero todo éste proceso no resta importancia a la comprensión de la doctrina, yá que es vital para dar forma a las prácticas religiosas, pero resalta que lo contrario también es cierto. La práctica y la doctrina se informan y transforman mutuamente. Como resultado, es necesario contribuir a una comprensión más completa de cómo los musulmanes ponen en práctica sus creencias religiosas y lo qué significan para ellos. Hay buenas razones para éste enfoque deliberado que se centra principalmente en los actores religiosos, sin omitir al mismo tiempo la importancia de la doctrina del texto sin sacar las apreciaciones textuales de su contexto, ya que esto sería un pretexto que está fuera de la realidad actual. Existe por tanto un estudio llamado Tafsir que explica todos los conceptos exegéticos del proceso textual y actualiza aquello que se ha quedado obsoleto por las diferentes circunstancias, en cuanto a época, sociedad, etcétera.

En primer lugar, es crucial evitar una visión simplista y unidimensional de una situación compleja y de querer generalizar todo bajo un mismo prisma conceptual que lleve a presentar a los musulmanes como agentes pasivos cuyas acciones y conductas morales, preocupaciones, experiencias y narrativas sobre el mundo están estrictamente moldeadas por una teoría y, lógicamente, están en un "sistema unificado". Ésta perspectiva es cierta entre los estudios recientes sobre el Islam en Europa.

Si bien el Islam proporciona un paraguas general para el comportamiento, la teología, la identidad y la pertenencia "islámica" adecuada, la realidad es mucho más compleja. Es más útil conceptualizar la religión en general y el Islam en particular como algo que se extiende mucho más allá de un sistema inamovible de principios, doctrinas formales y afiliación comunitaria. Simplemente no existe una comunidad islámica monolítica, sinó más bien una intrincada variedad y expresión de pluralidad bajo el paraguas general de un sistema religioso universal. En pocas palabras, el Islam es como un mosaico notablemente diverso en interpretaciones, contradicciones y aplicaciones discrepantes, que prohíbe demarcaciones unidimensionales y ciertas representaciones definitivas que son estrechas de miras.

Evidentemente, el Islam se caracteriza por una amplia gama de creencias, particularidades localizadas y de diferentes énfasis en la práctica de la fe.

Una tradición viva en un buen orden no implica que todos aquellos ubicados en ella compartan interpretaciones idénticas de la historia, las circunstancias presentes o incluso los fines que valga la pena perseguir.

En consecuencia, generalizar con éstas realidades complejas es inherentemente reduccionista y están carentes del rigor metodológico de las categorías explicativas que son precisas. Si bien la propensión hacia ciertos enfoques macroeconómicos en el estudio de la religión ayuda por el diseño de definiciones sucintas, contenidas de manera segura dentro de los límites estrictos; aunque finalmente fracasarán en lograr una comprensión real. Aunque las obligaciones doctrinalmente prescritas siguen siendo generalmente las mismas en todo el espectro global del Islam, las variedades locales y una amplia gama de aplicaciones individuales continúan resaltando su complejidad. En otras palabras, una comprensión más refinada de la diversidad requiere de un compromiso a nivel local y de base.

 

Al paso, y no al asco